El proceso de sentir, pensar e imaginar lo refleja ante todo el arte. Rodeado por el silencio, el creador enfrenta su dilema existencial al tiempo que va elaborando una representación posible del mundo que habita, o las posibilidades de su propio mundo. Forma y revocación, forma y renuncia, forma y transgresión. Estas fórmulas se gestan cuando el artista cava un espacio original en la planicie de la vida, delimitado por los puntos cardinales, limitado por una sociedad a la que pertenece o a la que renuncia.